Mostrando entradas con la etiqueta surrealismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta surrealismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de diciembre de 2010

"Meshes of the afternoon" de Maya Deren


Sigmund Freud definió lo siniestro -unheimlich- como el retorno de algún fénomeno familiar vuelto extraño a través de la represión.  

En una entrada anterior intenté explicar qué es el azar objetivo. Acabo de releer la entrada y es complicadísima... Casi no la entiendo ni yo. Para colmo, decía que más adelante hablaría más profundamente sobre "lo siniestro".  Vaya jeta tengo. 

El viernes me compré el último Exit Book: Miedo. Realidad y ficción. Voy poco a poco. Me acabo de leer Lo "siniestro" y otras estrategias del terror de Estrella de Diego. Me ha gustado mucho repasar algunos capítulos de la tesis. 
 
En el post sobre el azar objetivo escribía algo tan complicado como que "el azar objetivo es la forma en la que una necesidad se manifiesta mientras abre un camino en el inconsciente humano; supone una confusión entre el impulso interno y el signo externo". Y que en este sentido, guarda relación con “lo siniestro”


Hay una definición de Schelling, abierta y ambigua, que me encanta: "lo siniestro es aquello que habiendo de permanecer oculto se ha des-velado". 

Lo mejor para entender una categoría estética es mirar. Como pista un fragmente del texto de De Diego: "(...) estando tranquilamente entre las cuatro paredes del hogar, creyéndose a salvo entre los objetos de todos los días, los artefactos familiares se rebelan, reproducen los siniestro, aunque sea en sueños. (...) salen llaves de la boca, la mujer se desdobla, un tocadiscos sigue girando: una puerta se abre, un cofre, una caja, un libro secreto, una nueva forma de ver (...)." Meshes of the afternoon de Maya Deren, un buen ejemplo de lo que a veces cuesta explicar con palabras. 


Maya Deren. Meshes of the afternoon, 1943 

(Muy recomendable el ensayo Lo bello y lo siniestro de Eugenio Trías)

martes, 6 de abril de 2010

El azar objetivo

Victor Brauner. Autorretrato, 1931

“Las formas, que desde la tierra, las nubes configuran a los ojos del hombre, no son el modo alguno fortuitas, sino augurables.”André Breton

Cuando estaba a punto de terminar la tesis, me dejaron el libro Belleza compulsiva de Hal Foster. Ahora me lo estoy leyendo con más calma pero en su momento me sirvió para aclarar el concepto de azar objetivo y su relación con la categoría de lo siniestro definida por Sigmund Freud y el deja vú. Suena complicado, pero es muy sencillo. El azar objetivo define lo que llamamos “encuentro”.


El azar objetivo
designa la confluencia inesperada entre lo que el individuo desea y lo que el mundo le ofrece. De hecho, para que se produzca dicho encuentro, tiene que existir la “necesidad” y esto produce cierta esperanza. Es decir, para que haya encuentro, es necesario esperarlo.

Hal Foster definió por un lado una categoría de la experiencia que parece al mismo tiempo indeterminada y sobredeterminada, imprevú (imprevista) y lo que llamamos deja vú (ya vista)
. El déjà vú o paramnesia, se define como la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva, siendo la experiencia de origen la realización de una obra.

Así, el azar objetivo es la forma en la que una necesidad se manifiesta mientras abre un camino en el inconsciente humano; supone una confusión entre el impulso interno y el signo externo. En este sentido guarda sentido con “lo siniestro”, pero sobre esto escribiré otro día.


Dentro del surrealismo, hay muchos ejemplos de lo que lo surrealistas entendieron por azar objetivo. Uno de ellos, es el caso de Victor Brauner, que habiéndose autorretratado tuerto en 1931, perdió un ojo en 1938 por culpa de una botella que le lanzó Oscar Domínguez. A este accidente,
en euskera, por el que el azar puede ser bueno o malo (zoritxarra-zoriona), lo llamaríamos "mal azar", zoritxarra.

jueves, 26 de febrero de 2009

La decalcomanía de Oscar Domínguez



“PARA ABRIR A VOLUNTAD NUES
TRA VENTANA A LOS MÁS BELLOS PAISAJES DEL MUNDOY OTROS LUGARES. Se extiende, con un pincel grueso, una capa de gouache negro -más o menos diluido según las zonas- sobre una hoja de papel blanco satinado, y se cubre ésta con otra hoja igual, sobre la cual se ejerce una presión moderada con el dorso de la mano. Se retira con cuidado esta segunda hoja por el borde superior como si se tratase de una decalcomanía, para reutilizarla y levantarla de nuevo, hasta que esté casi completamente seca"

Así definía André Breton el procedimiento de la decalcomanía en el número 8 de la revista Minotaure, cuya inención -o reivención- se le atribuye a Oscar Domínguez.

He decidio dedicar este post a la decalcoamanía del artista tinerfeño sobre el que me extiendo en uno de los capítulos prácticos de la tesis, porque en la evolución plástica de sus obras se ve muy claro como un encuentro más o menos azaroso, sugerente y de interpretación abierta para el espectador, es manipulado para dar lugar a construcciones pictóricas muy complicadas.

Oscar Domínguez. Decalcomanía sin objeto preconcebido. 1936

En la obra Decalcomanía sin objeto preconcebido, la mancha no hace referencia a nada concreto a pesar de que puede sugerir diferentes texturas de rocas, agua...etc. La intervención del pintor tras realizar la decalcomanía es nula.

Sin embargo, en la Decalcomanía con río y puente, del año 1937, el artista pinta el agua de azul y construye un pequeño puente sobre el río. Ya el título de la obra determina la visión de la obra.

Oscar Domínguez. Decalcomanía con río y puente. 1937

En sus últimos cuadros, Domínguez sigue utilizando la decalcomanía pero su manipulación posterior es mucho mayor. Usa diferentes colores y poco a poco va elaborando una arquitectura muy estructurada y compleja. No sé si lo podréis apreciar bien...

Oscar Domínguez. Mon Modéle. Óleo sobre lienzo. 1957

"Lo que tenéis ante vosotros tal vez no sea más que el viejo muro paranoico de Leonardo, pero es ese muro llevado a la perfección" André Breton